The light in. Granados Rodríguez Hefzi-bá Naomi.



Lithia se encontraba en una habitación grande, la luz traspasaba por un ventanal, cosa que no le permitía abrir en su totalidad los ojos, no recordaba nada, sentía mucho temor y estaba asustada, no sabía quién era, de dónde venía y qué era lo que hacía ahí. 

Entonces se enderezó en la cama que estaba recostada, a la par entró una mujer con el rostro distorsionado. 


  • - ¿Dónde estoy? - dijo dirigiéndose a esa mujer. Pero esta no le contestó y tampoco emitió ningún sonido, se limitó a tomar su pulso e irse por aquella puerta tan peculiar. 


Lithia se sentó a la orilla de la cama, trató de pararse y lo logró después de varios intentos; sentía sus piernas tambalear mientras caminaba hacía ese hermoso ventanal. Miró por la ventana y observó cientos, miles de flores en un gran y perfecto jardín, quiso abrir la ventana, pero esta estaba cerrada con llave. 


Pasaron días y no sabía nada aún, solo había visto a aquella mujer al menos cinco veces cada día; esta nunca le contestaba y la dejaba encerrada en aquella habitación que no era tan diferente a una prisión.  


Pero llegó el día, la mujer que había cuidado de ella y le había proporcionado todo dejó la puerta sin llave, Lithia al darse cuenta caminó hacía la puerta y la abrió, sensaciones extrañas llegaron a su cuerpo, existían cuatro pasillos y había al menos diez personas con el rostro distorsionado caminando por ellos.  


Lithia camino por el primero y pasó por demasiadas habitaciones similares a la suya, todas estas con la puerta cerrada. En cambio, el segundo pasillo, al caminar sobre él se encontró con un puente de cristal lleno de ventanales que daban vista al hermoso jardín. Este conectaba con el tercer pasillo donde todo se sentía tan solo y sombrío, al parecer eran las habitaciones de las personas con el rostro distorsionado. Y al fin llegó al cuarto pasillo que conectaba con una gran sala y una puerta que daba hacía el jardín; lithia se emocionó al verla, corrió y trató de abrirla, pero un hombre vestido en su totalidad de negro la detuvo y empujo hacia atrás.  


Una semana después al despertar, la mujer había entrado, le dejó el desayuno en una mesa que estaba próxima a su cama y se fue, no sin antes abrir el ventanal de su habitación. Lithia espero a que se fuera y tímidamente se acercó y asomó, sentía la brisa recorrer su cabello y rostro; de pronto comenzó a escuchar una que provenía de aquellas bellas flores. 


  • - Regresa a mí por favor – se escuchó entre sollozos. Le era tan familiar esa voz, entonces cerró los ojos y vio un rostro.  


Asustada se alejó del ventanal y lo cerró inmediatamente; los días posteriores no se atrevía a acercarse de nuevo, siempre que la mujer lo habría, esperaba a que saliese de su habitación y lo cerraba, pero entonces tomó valor y en una noche se acercó de nuevo. 


  • - Lithia, si me escuchas por favor regresa, no puedo vivir sino estás a mi lado, sé que estás ahí - era la voz de la misma persona. 


  • - Así que me llamo ¿Lithia? - dijo confundida. 


Miró hacia el jardín y una parte de él ya estaba marchito. 


  • -Sino regresas no tiene sentido vivir – fue lo último que dijo y posteriormente todo quedó en total silencio.  


Lithia se recostó y después de pensar toda la noche lo decidió. Debía salir de ahí. 


Pasó una semana y Lithia ya había analizado cada uno de los pasos que daban las personas que cuidaban de ella; la hora en que entraban, en qué momento se encontraban en los pasillos de aquel inmenso lugar y la hora en la que ella podría burlar a aquel hombre tan intimidante.  


Llegó el día y Lithia ejecutó su plan, miró por última vez a través de la ventana y más de la mitad del jardín estaba marchito. 


Esperó a la hora del almuerzo, fue a la gran sala y solo estaba aquel verdugo que le impedía salir de ese lugar; aquel hombre caminó en dirección al segundo pasillo, lithia corrió hacia la puerta e intentó abrirla, estaba cerrada, la frustración llenó el ser de lithia, ella sabía que si ese mismo día no lograba salir de ahí jamás podría hacerlo. 


Llegó la noche, la mujer había entrado, camino hacia Lithia y le entregó medicamentos, esperó a que se fuera y los escupió; espero un poco más, fue entonces cuando cesaron los ruidos. Todos estaban durmiendo, salió de su habitación lo más sigilosamente posible y fue en dirección al segundo pasillo, dio con la puerta de su verdugo y pudo observar las llaves en un escritorio próximo a la cama de este, las tomó y se fue lo más rápido que pudo; pasó por el tercer pasillo y miró hacia el jardín que se marchitaba con rapidez, así que corrió y entre la penumbra del cuarto pasillo chocó y tiró algunas cosas, estas hicieron que ese hombre se despertara y fuera a detenerla.  


A pesar de todo el miedo que ella tenía, nada la detuvo y logró ser más veloz que él, llegó a la puerta, la abrió, logró ver un hermoso amanecer, entonces puso un pie sobre el jardín y regresó a la realidad. 

Lithia abrió los ojos muy exaltada, por otra parte, Simon lucía preocupado y muy atormentado. 


Ella se encontraba en su dormitorio y él estaba de rodillas con su rostro posado en el vientre de Lithia, Simon aún no se daba cuenta de que ella había regresado. Al fin había logrado regresar, recordaba absolutamente todo.  


  • - No quiero perderte de nuevo, está bien si no soy inmortal, solo no quiero perderte – dijo Simon abrazándola.

  •  

  • - Ninguna medida de tiempo contigo será suficiente, empecemos con siempre – dijo y lo besó.  


Entonces el collar se desprendió del cuerpo de Lithia y fue dividido en dos. Al día siguiente unas flores le fueron enviadas a lithia, y en la nota decía:  


«Su amor será más fuerte que cualquier adversidad, la inmortalidad sea dada para ambos.» 










https://www.youtube.com/watch?v=XE8gQKvwteg


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