DUAI: PRIMERA AVENTURA SOTELO JAIMES ALEXIS GABRIEL

Estaba a punto de anochecer en los jardines colgantes de babilonia, todo era tranquilo, las sirenas cantando, Duai vigilando que todo estuviera en orden. 

Era el año de 1630 cuando de pronto llegó Idara a darle una encomienda a Duai, pues había descansado mucho y alguien necesitaba su ayuda.

Idara: Duai, tienes que viajar pues tu deber es ayudar a Rembrandt van Rijn, quien a estado en una etapa mala donde no ha podido avanzar, se ha estancado por falta amor a lo que hace.

El se encuentra en un período donde el objetivo de representar las pasiones internas. Entre ellas se encuentran los sentimientos como el amor o la furia, pero también las formas de la espiritualidad, como la fe, la paz y la misericordia.

Además de que destaca la capacidad para expresar sentimientos y pasiones, y por su profundo impacto sobre el espectador.

Duai: Pero... ¿De qué manera lo ayudaré?

Idara: Tú tendrás el ingenio para hacerlo, recuerda, has sido creado para ayudar a quien lo necesite. La respuesta la encontrarás dentro de ti en el momento preciso. 

Duai: De acuerdo, de inmediato voy a donde se encuentra él.

Y así Duai emprendió el viaje abriéndo sus alas para buscar en busca de Rembrandt van Rijn, tardó exactamente 5 días en llegar con él.

Duai al encontrar a Rembrandt se dió cuenta que estaba en una etapa de depresión pues había perdido a su padre hace apenas unos días, por ello se encontraba sin ganas de seguir pintando.

Duai habló con él, le recordó su amor por el arte, le dijo lo bueno que era para crear obras maravillosas, sobre todo lo que a su padre le hubiera gustado que hiciera, es decir, que siguiera pintando, creando obras fantásticas, pues era uno de sus mayores admiradores.

Rembrandt estaba con una actitud negativa, pues era parte del proceso que cualquier persona pasa.

Duai se percató que no serviría de nada  lo que le dijera pues ya todo se lo habían dicho las personas a su alrededor, de las que se empezó a alejar por la misma tristeza que traía dentro.

Así que Duai tocó el rostro de Rembrandt, recordemos que en las manos de Duai está el don de brindar resiliencia a quien lo necesita. Como si algo mágico e inexplicable, cambió por completo el semblante Rembrandt, claro, llevaba la tristeza y el dolor de la pérdida de su padre, pero sabía que tenía que retomar su vida, pues así lo desearía él.

Antes de regresar a los jardines de Babilonia, Duai retó a Rembrandt, le dijo que tenía que sacar todo el dolor y tristeza en sus pinturas, tenía que reflejar el amor a su padre y de esta manera honrarlo. Es por ello que los últimos años sus obras tienen un carácter sombrío, sereno, y reflejan una profundidad muy superior. 



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